lunes, 5 de enero de 2015

Lección 2: Para el 10 de enero de 2015
DE LOS OÍDOS A LOS PIES



Sábado 3 de enero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Proverbios 4; 1 Reyes 3:9; Mateo 13:44; Proverbios 5; 1 Corintios 10:13; Proverbios 6:1-19.

PARA MEMORIZAR: “Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal” (Prov. 4:26, 27).

La ciencia ha demostrado que el oír impacta en nuestra forma de caminar, y que aun nuestro equilibrio es influido por cuán bien escuchamos. Así, la instrucción o la educación –es decir, lo que escuchamos− son vitales para nuestra forma de vivir. “La sabiduría es lo primero”, dice Proverbios 4:7 (NVI).

No obstante, no importa cuán buena sea la instrucción, el estudiante debe prestar atención. No sin cierta ironía, un antiguo maestro egipcio notó que “el oído del muchacho está en su espalda; escucha cuando lo azotan”. (En el arte egipcio, a menudo se representa al estudiante con grandes orejas en su espalda.)

No es suficiente con saber acerca del bien y del mal; necesitamos saber cómo elegir lo correcto, y no lo malo. El adiestramiento en la sabiduría consiste en escuchar la instrucción adecuada y en seguir y obedecer lo que hemos aprendido, para no terminar andando en la dirección equivocada.


Domingo 4 de enero
¡OÍD!

Lee Proverbios 4. ¿Qué verdad práctica se encuentra aquí? ¿De qué modo podemos aplicarla a nuestras propias vidas, mientras procuramos vivir con fidelidad a Dios?

El acto de “oír” señala el primer paso en la educación. En el pensamiento hebreo, el asiento de la sabiduría, o la inteligencia, está ubicado no en el cerebro, sino en los oídos. Esto implica que antes de procurar conceptualizar o resolver un problema necesitamos oír sobre él. Esto significa que debemos escuchar. Cuando Salomón pidió sabiduría, pidió específicamente un “corazón oyente” (1 Rey. 3:9, traducción literal).

El primer acto de la sabiduría es, entonces, “oír”; lo que sugiere que la sabiduría proviene de una fuente externa (en este caso, los padres). No podemos descubrir la sabiduría por nosotros mismos. El concepto del hombre que se hace con su propio esfuerzo es imposible en el área de la sabiduría bíblica. La sabiduría, en primer lugar, es algo que recibimos, no algo que formamos con nuestras propias habilidades o que descubrimos mediante nuestro brillo y razonamiento. La capacidad de “estar atentos” (en hebreo, “poner el corazón”) implica la participación del corazón. La búsqueda de sabiduría, entonces, no es meramente una empresa fría y objetiva. El corazón, que es el núcleo de la persona y, en el pensamiento hebreo, el asiento de las emociones, participa en la búsqueda de la sabiduría.

Lee Mateo 13:44 y Jeremías 29:13. ¿Qué vínculo encuentras entre estos versículos y la búsqueda de la sabiduría como se expresa en Pro­verbios 4?

Las emociones desempeñan un papel vital en nuestra existencia básica como seres humanos y, por ello, no pueden ni deben ser ignoradas en nuestra relación con Dios. ¿De qué forma aprendemos cuál es el lugar apropiado y el valor de las emociones con respecto a nuestra vida espiritual? ¿Cómo te han conducido tus emociones (correcta o equivocadamente), y qué aprendiste de tales experiencias?


Lunes 5 de enero
PROTEGE A TU FAMILIA

Una vez que decidimos andar en la senda de la sabiduría permanece nuestra necesidad de ejercer mucho cuidado, porque encontraremos obstáculos a lo largo de ese camino (ver 1 Ped. 5:8). Uno de los mayores peligros que afrontamos tiene que ver con nuestra familia, el área más preciosa, sensible e íntima de nuestra vida.

Lee Proverbios 5. ¿Con respecto a qué peligros debemos ser pre­cavidos, según este pasaje?

El primer peligro comienza en nosotros mismos; se encuentra en nuestras palabras. Tenemos que vigilar nuestra lengua para asegurarnos de que lo que decimos no transmita un mensaje inadecuado o confuso. Nuestros labios deben estar en armonía con nuestro conocimiento y reflejar nuestra perspectiva espiritual.

El segundo peligro proviene de otra mujer, u otro hombre, que interfiera en la familia (aunque el texto se refiere al peligro que viene de una “mujer extraña”, el lenguaje debe entenderse en un sentido general; la tentación puede provenir de un hombre o una mujer). Cualquiera de ellos puede seducir a un cónyuge para que viole sus votos matrimoniales, y ¿quién no ha visto, o experimentado, cuán destructivo es este pecado?

Según el texto, la mejor manera de resistir estas tentaciones, que a menudo comienzan con palabras atrayentes, es escuchar las palabras de la sabiduría. Al prestar atención y obedecer la instrucción inspirada, es más probable que nos mantengamos concentrados en lo esencial y que, así, estemos protegidos del adulterio, o de cualquiera otra tentación que se nos cruce en el camino.

Por supuesto, no solo debemos evitar el adulterio, también debemos evitar ir al lugar donde reside la “tentadora” (Prov. 5:10): no debemos ni acercarnos a su puerta (5:8).

Tal vez, la mejor protección contra la tentación de amar a otra mujer u hombre es amar a tu cónyuge, “la mujer [o el hombre] de tu juventud” (5:18). El autor de Eclesiastés da un consejo similar: “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol” (Ecl. 9:9). Sé agradecido por lo que tienes, y no mires hacia otra parte.

Lee 1 Corintios 10:13. Con esta promesa delante de ti, ¿qué pasos definitivos y prácticos necesitas dar, ahora mismo, para protegerte de las pasiones que pueden estar agitándose dentro de ti?


Martes 6 de enero
PROTEGE A TUS AMISTADES

Alguien dijo cierta vez: “Señor, protégeme de mis amigos; de mis enemigos me defiendo yo”. El libro de los Proverbios se ocupa de la vulnerabilidad de la amistad; nos aconseja sobre el modo de conservar a nuestros amigos y, si fuera necesario, también protegernos de ellos. La palabra hebrea para “amigo” además significa “vecino”, quien está cerca de nosotros y que ya es nuestro amigo o podría llegar a serlo. La sabiduría bíblica valora las relaciones humanas, y sugiere atención y respeto en estas relaciones.

Lee Proverbios 6:1 al 5. ¿A qué problema se refiere Salomón y cuál es la solución? ¿Qué principio espiritual vital encontramos aquí?

Mientras la Torá insta a la gente a ayudar a los pobres y prestar dinero sin cobrar intereses (Éxo. 22:25), la sabiduría nos advierte en contra de dar respaldo financiero precipitado a un amigo que está con deudas. El deber de la caridad no excluye el deber de la justicia (Éxo. 23:2, 3). Aunque debemos ser generosos cuando podemos, es sabio asegurarnos de que nuestra caridad no se transforme en un fracaso (comparar con Prov. 22:27).

Por esto, Proverbios nos da un consejo sabio. La primera precaución se aplica a nuestras palabras. Cuán vital es que evaluemos la situación y nos aseguremos de que tenemos recursos para ayudar a nuestro amigo. Si es así, solo entonces podremos hablar y prometer. En realidad, la calidez de nuestra relación o el actuar en un momento de emoción pueden precipitar un compromiso que podríamos lamentar más adelante.

No importa cuán bien intencionado hayas sido, es vital pensar antes de actuar, y no comprometerte a hacer algo que no puedas cumplir. El punto es que, si nos metemos en un aprieto, tendremos que hacer lo que podamos para arreglar la situación, incluso humillarnos, admitir nuestra equivocación y pedir que se nos extienda la gracia.

¿Cómo aprendemos a equilibrar nuestro deseo de llevar los unos las cargas de los otros (Gál. 6:2) con las palabras que nos brinda este proverbio?


Miércoles 7 de enero 
PROTEGE TU TRABAJO

Lee Proverbios 6:6 al 8. ¿Qué podemos aprender de las hormigas?

Las hormigas no solo trabajan mucho (aun más que los humanos, si comparamos la carga que son capaces de portar con la que nosotros podemos llevar, en proporción a los respectivos pesos); ellas también trabajan en forma independiente y no necesitan ser supervisadas. La razón principal de su duro trabajo es prepararse para el futuro: “esperan” tiempos difíciles (el invierno) y se preparan para ello. Así, la hormiga nos enseña la sabiduría de pensar acerca del futuro cuando hacemos planes o nos ocupamos en alguna actividad. “Este asunto requiere la consideración de todo padre, maestro y alumno, de todo ser humano, joven o viejo. No puede ser perfecto o completo ningún proyecto de negocios o plan de vida que abarque únicamente los breves años de la vida actual y no haga provisión para el futuro eterno” (Ed 145).

Lee Proverbios 6:9 al 11. ¿Qué podemos aprender del perezoso?

El perezoso es quien tiene que aprender algo de la hormiga, no al revés. “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio” (Prov. 6:6). Mientras las hormigas trabajan, el perezoso duerme. Mientras las hormigas son productivas durante el tiempo de la cosecha, los perezosos cruzan sus manos, un símbolo de indolencia. Las hormigas llevan cargas más pesadas que ellas mismas y se preparan para el futuro; los perezosos viven en el presente y están ocupados solo consigo mismos.

Aunque aquí se condena la indolencia y la pereza, también debemos recordar que la vida es algo más que trabajar y ganar dinero. ¿De qué modo el sábado, como se presenta en el contexto de la semana de labor, nos ayuda a encontrar el equilibrio correcto?


Jueves 8 de enero
PROTÉGETE A TI MISMO

Después de habernos advertido contra los males específicos que amenazan los tres dominios de la vida –nuestra familia, nuestras relaciones sociales y nuestro trabajo−, Proverbios presenta un cuadro de los malvados. Es una sátira, llena de ironía y aguda observación psicológica. Los dos poemas (Prov. 6:12-15; 6:16-19) son paralelos y, con el mismo ritmo poético de siete, cubre motivos que se corresponden. El interior de la persona malvada se describe como vinculado con lo que se piensa en el corazón; al mismo tiempo, todo llega a ser manifiesto en lo que se hace exteriormente.

Lee Proverbios 6:14 y 18, y Mateo 15:19. ¿Qué punto importante se presenta aquí?

“Si os entregáis a imaginaciones vanas y permitís que vuestra atención se espacie en temas impuros, sois en cierta medida tan culpables delante de Dios como si vuestros pensamientos se hubiesen puesto en ejecución” (HAd 303).

¿Qué advertencias se dan en Proverbios 6:12 al 19?

Las imágenes son irónicas. Luego del perezoso están los malvados. Las dos actitudes parecen ser diferentes y, sin embargo, enseñan la misma lección. Ambos se quedan dentro de sí mismos; ninguno de ellos está interesado en la instrucción que proviene de afuera. Ambos siguen su propia sabiduría y sus inclinaciones. Los perezosos duermen, y no funcionan sus oídos ni sus pies; el malo tiene sus pies y su boca en funcionamiento, pero no sus oídos. El resultado es el mismo: ambos irán a la destrucción.

Entretanto, el mal tiene dos efectos: perjudica no solo a las personas contra quienes se peca, sino también al pecador. Los mentirosos finalmente creerán sus propias mentiras. A su vez, es digno de notar que el resultado final de la maldad es la discordia y los conflictos, que también pueden afectar a la sociedad. En realidad, los efectos del pecado muy raramente se limitan a los pecadores. También se produce un impacto en otros, y, generalmente, solo para peor.

¿De qué modo los pecados de otros afectaron tu vida? Sin duda, mucho. ¿Qué lecciones puedes aprender de esto, acerca de cuán cuidadoso debes ser para que tus acciones no dañen a otros?



Viernes 9 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “Normas morales”, El hogar ad- ventista, pp. 295-308; “En el trato con los demás”, El ministerio de curación, pp. 389-394; y “Otras ilustraciones”, La educación, pp. 117-120.

“Debería enseñarse al estudiante de la Biblia a acercarse a ella con el espíritu del que aprende. Debemos escudriñar sus páginas, no en busca de pruebas que apoyen nuestras opiniones, sino para saber lo que Dios dice. [...]

“Una de las principales causas de la ineficacia mental y la debilidad moral es la falta de concentración. [...] Con la inmensa corriente de material impreso que sale constantemente de las prensas, tanto los adultos como los jóvenes adquieren el hábito de leer en forma apresurada y superficial, y la mente pierde la facultad de elaborar pensamientos vigorosos y coordinados” (Ed 189, 190).

“Las habitaciones que las hormigas se construyen demuestran habilidad y perseverancia. Pueden manejar un solo granito a la vez, pero por la diligencia y la perseverancia realizan maravillas.

“Salomón señala la laboriosidad de la hormiga como un reproche para los que malgastan horas en la ociosidad y las prácticas que corrompen el alma y el cuerpo. La hormiga hace provisión para las estaciones futuras; pero muchos seres dotados de facultades de raciocinio no se preparan para la vida futura inmortal” (CM 181, 182).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Medita en el concepto de ayudar a otros aun a un costo personal. ¿Cómo consideramos las lecciones que fueron presentadas esta semana en contraste con este versículo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13)?

2. ¿Qué otras lecciones puedes aprender del mundo natural que podamos aplicar a nuestra vida? A su vez, dado que el mundo ha caído, ¿por qué debemos ser cuidadosos con las lecciones que obtengamos?

3. Repasa las siete abominaciones de Proverbios 6:16 al 19. ¿Por qué crees que se consideran tan malas a la vista de Dios?

lunes, 29 de diciembre de 2014

SEMANA 1

Lección 1: Para el 3 de enero de 2015

EL LLAMADO DE LA SABIDURÍA



Sábado 27 de diciembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Proverbios 1-3; Génesis 1:1; Éxodo 19:16; 20:20; Proverbios 11:30; 13:12; 15:4.

PARA MEMORIZAR: “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Prov. 1:7).

Del Edén en adelante, la raíz de la tragedia humana se encuentra en las elecciones equivocadas. “El hombre perdió todo porque prefirió oír al engañador en vez de escuchar a Aquel que es la Verdad, el único que tiene entendimiento. Al mezclarse el bien con el mal, su mente se tornó confusa” (Ed 25).

El libro de los Proverbios tiene el propósito de ayudarnos a tomar decisiones correctas y a elegir el camino de Dios, y no el del engañador. Los padres, al hablar a sus hijos, no solo los amonestan en contra de las elecciones equivocadas, sino también los animan a hacer las correctas. Esto es muy importante porque las elecciones que hacemos son, literalmente, asuntos de vida o muerte.

Los primeros tres capítulos de Proverbios ilustran este método de educación. Después de haber explicado el propósito del libro: “para entender sabiduría” (Prov. 1:2), y de haber expresado el lema del libro: “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Prov. 1:7; comparar con 9:10), el autor va y viene para alertarnos acerca de escuchar necedades y para animarnos a responder al llamado de la sabiduría divina.


Domingo 28 de diciembre
EL PRINCIPIO DE LA SABIDURÍA

En Proverbios 1:1 al 6, el título “Los proverbios de Salomón, hijo de David” (Prov. 1:1) establece un vínculo entre este proverbio y 1 Reyes 3:5 al 14. En el libro de Reyes (así como en el de Proverbios), se presenta a Salomón como un hijo que busca sabiduría de Dios. Además de que ambos se refieren a Salomón como “el hijo de David”, los dos textos comparten palabras significativas: “prudencia”, “sabiduría” y “juicio”. Estos paralelos no solo confirman que Salomón estuvo detrás de la composición del libro, sino también muestran que Proverbios trata con la búsqueda humana de la sabiduría de Dios.

Lee Proverbios 1:7. ¿Qué es la sabiduría? ¿Qué es “el temor de Jeho­ vá”? ¿Cómo se relacionan estos dos conceptos?

“Sabiduría” se define aquí como una experiencia religiosa. Está relacionada con el temor de Jehová. Este concepto importante de la religión hebrea es la clave de Proverbios. No solo aparece repetidamente, sino también constituye el marco de todo el libro (Prov. 1:7; 31:30).

El temor de Jehová no tiene nada que ver con el miedo supersticioso e infantil al castigo divino. Debe entenderse, en cambio, como la consciencia aguda de la presencia personal de Dios en todo momento y lugar. El temor a Dios había caracterizado la reacción del pueblo frente a la revelación divina en el Sinaí (Éxo. 19:16; 20:20), así como explicaba su compromiso de ser fiel y de amar a Dios, en respuesta al pacto de Dios con ellos (Deut. 10:12). En pocas palabras, temer a Dios significa serle fiel y amarlo.

La frase “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová” significa que la sabiduría origina este “temor”. La palabra hebrea para “principio” (reshit) apunta a la primera palabra que presenta la historia de la creación. (Gén. 1:1). La primera lección de sabiduría, entonces, es comprender que Dios es nuestro Creador, el que nos da vida y aliento, y que siempre está presente: un Dios de amor, justicia y redención (Juan 3:16; Sal. 89:14; Heb. 9:12).

Se nos dice que debemos amar a Dios y, también, temerlo. ¿De qué modo, en tu propia experiencia con Dios, estos dos conceptos están relacionados?


Lunes 29 de diciembre
LA VERDADERA EDUCACIÓN

Lee Proverbios 1:8 al 19. ¿Qué dos formas contrastantes de “educa­ción” se presentan aquí? ¿Cuál es el mensaje para los padres y para todos los que temen a Dios?

La educación es, primero, un asunto de familia, y la verdadera educación proviene, principalmente, de los padres. Aquí, esta educación es llamada “instrucción” e, incluso, “ley”. La palabra hebrea para ley, toráh, significa “dirección”. Los padres han de señalar a sus hijos la dirección correcta. En contraste, el otro tipo de “educación” no aparece identificado. Se reconoce como la voz de los pecadores, que van en la dirección equivocada.

Las palabras “hijo mío” no tienen un sentido excluyente de género; se repiten muchas veces, enfatizando la instrucción paterna. Cada padre –“tu padre”, “tu madre”– está identificado en singular e involucrado personalmente, mientras que los otros son un plural anónimo, los “pecadores”.

“En su sabiduría, el Señor ha decretado que la familia sea el mayor agente educativo. En el hogar es donde ha de empezar la educación del niño. Allí está su primera escuela, allí, con sus padres como maestros, debe aprender las lecciones que han de guiarlo a través de la vida. [...] Las influencias educativas del hogar son un poder decidido para el bien o para el mal. [...] Si no se instruye correctamente al niño en el hogar, Satanás lo educará por instrumentos elegidos por él” (HAd 161).

El mejor argumento en favor de la educación en la familia es su resultado. Estas son las cualidades interiores del carácter, que son como adornos en la cabeza y alrededor del cuello. En la cultura del Cercano Oriente, los collares y los brazaletes preciosos pasaban de padre a hijos como una herencia valiosa. La educación es más importante que las riquezas materiales. El tiempo pasado con los hijos les será de mucho más valor que el tiempo que pasamos en nuestras actividades. Además, la referencia al cuello y a la cabeza sugiere que la educación dará forma a su personalidad. En el camino de los insensatos o pecadores, solo se mencionan los pies (Prov. 1:15), como si el hijo descarriado hubiera perdido su identidad.

¿Cómo podemos resistir las tentaciones que la cultura, la sociedad, los amigos o los familiares pueden arrojar en nuestro camino?


Martes 30 de diciembre
EL LLAMADO DE LA SABIDURÍA

Lee Proverbios 1:20, 21. ¿Cómo se presenta aquí la sabiduría? ¿Qué se nos dice?

Mientras los pecadores “asechan” y “tienden lazo” (Prov. 1:11, 18), la sabiduría “clama” y “alza su voz” (Prov. 1:20) en “los principales lugares de reunión” (Prov. 1:21), y “dice sus razones” (Prov. 1:21). Aquí, se personifica a la sabiduría y se la ofrece a los hombres de la calle. Es para todos y en todas las actividades reales de la vida. En medio del ruido y el fragor de tantos productos y tantos vendedores, el llamado de la sabiduría debe ser en alta voz; de otro modo, no se la escucharía entre el bullicio de tantas otras voces.

Lee Proverbios 1:22 al 32. ¿Cuál es el resultado de rechazar la sabiduría?

El rechazo de la sabiduría que hace la gente no tiene nada que ver con la sabiduría misma, pero sí con el carácter de los que la rechazan. Estos se describen como arrogantes y desdeñosos (Prov. 1:25, comparar con el vers. 30), como si supieran mejor. La implicación es que la sabiduría es para los ingenuos y los simples. Pero, quienes rechazan la sabiduría son simples e ingenuos; son insensatos que “aborrecerán la ciencia” (Prov. 1:22, comparar con el vers. 29).

Los que rechazan la sabiduría cosecharán el fruto de su rechazo. Habiendo rehusado elegir el temor de Jehová, tendrán que contentarse consigo mismos: “serán hastiados de sus propios consejos” (Prov. 1:31). Cuando rechazamos la sabiduría de lo alto, a menudo nos quedamos con las fábulas y las mentiras que fabricamos nosotros mismos, o las que otros fabrican para nosotros y que aceptamos tan fácilmente. De este modo, reemplazamos a Dios con ídolos. Irónicamente, quienes desprecian la religión, burlándose de quienes juzgan como simples e ingenuos, a menudo son supersticiosos, que valoran las cosas pasajeras e inútiles que nunca pueden satisfacer las necesidades básicas del corazón.

Lee Proverbios 1:33. Dado el contexto presentado antes de este pa­saje, ¿qué promesa y esperanza encuentras aquí? ¿De qué modo se ma­nifiesta esta promesa en tu propia experiencia?


Miércoles 31 de diciembre
LOS BENEFICIOS DE LA SABIDURÍA

Lee Proverbios 2:1 al 5. ¿Cómo comprenderemos “el temor de Je­ hová”? ¿Qué elecciones tenemos que hacer?

Cuatro veces la conjunción “si” señala etapas en el progreso de la educación. Los dos primeros “si” introducen la etapa pasiva de escuchar: estar atentos a las palabras de sabiduría (Prov. 2:1, 2). El tercero es la respuesta activa de pedir sabiduría (Prov. 2:3). El cuarto “si” introduce el involucrarse en procurar sabiduría como buscando “tesoros” escondidos (Prov. 2:4).

Lee Proverbios 2:6 al 9. ¿De qué manera podemos comprender la justicia? ¿Cuál es la parte que desempeña Dios en nuestra adquisición de sabiduría?

Nota que la frase “Jehová da”, en el versículo 6, responde a “hallarás el conocimiento de Dios” en el versículo 5. La sabiduría es un don de Dios. Así como el primer párrafo describe el proceso humano, este describe la obra divina: él da la sabiduría, y protege y preserva el camino del sabio.

Lee Proverbios 2:10 al 22. ¿Qué sucede cuando la sabiduría halla sitio en el corazón?

“Cuando la sabiduría entrare en tu corazón” señala la etapa final de la conversión. No solo gozaremos del conocimiento de Dios, sino también será un placer para nosotros (Prov. 2:10, NVI). Así, estaremos protegidos del mal (Prov. 2:12, 16) y andaremos en la senda de los justos (Prov. 2:20).

Lee Proverbios 2:13 y 17. ¿Cuál es el primer paso de la maldad, y adónde conduce?

Aunque somos pecadores, no necesitamos caer en el mal. El que anda en el sendero equivocado dejó primero el sendero correcto. La maldad, entonces, es como una falta de fidelidad. El pecado comienza inocentemente, pero pronto el pecador no solo hace el mal, sino también se goza en hacerlo.

¿Qué nos indica el que nos gocemos en hacer el mal? O peor aún, ¿qué pasa si ya no lo consideramos más como maldad?


Jueves 1 de enero
¡NO OLVIDES!

Lee Proverbios 3:7. ¿Cuál es la trampa de ser sabio en tu propia opinión?

Ser sabio en tu opinión te llevará a la ilusión de que no necesitas de Dios para ser sabio. Esto no te deja esperanza. “Más esperanza hay del necio que de él” (Prov. 26:12). Aquí se describe a la sabiduría como un compromiso religioso. Ser sabio significa guardar los Mandamientos (3:1), exhibir “la misericordia y la verdad” (3:3) y confiar en Jehová (3:5). Es decir, implica una relación íntima con Dios. Nota la referencia repetida al corazón (3:1, 3, 5), que es nuestra respuesta a la influencia de Dios. (El corazón ya se había mencionado en 2:10 como el lugar al cual entra la sabiduría.)

Lee Proverbios 3:13 al 18. ¿Qué recompensa viene con el don de la sabiduría?

La sabiduría se asocia con la vida y la salud (Prov. 3:2, 8, 16, 18, 22). Una de las imágenes es “el árbol de vida” (3:18), repetida varias veces en el libro (11:30; 13:12; 15:4). La metáfora alude al Jardín del Edén. Esta promesa no significa que la adquisición de la sabiduría nos dará la vida eterna; en cambio, la idea es que la calidad de vida con Dios, de la que gozaron nuestros primeros padres en el Edén, puede recuperarse. Cuando vivimos con Dios, obtenemos vislumbres del Edén; aún más, aprendemos a esperar la recuperación de este reino perdido (ver Dan. 7:18).

Lee Proverbios 3:19 y 20. ¿Por qué es tan necesaria la sabiduría?

La repentina referencia a la creación parece fuera de lugar en este contexto. No obstante, el uso de la sabiduría durante la creación refuerza el argumento del versículo 18, que asocia la sabiduría con el árbol de vida. Si Dios usó la sabiduría para crear los cielos y la tierra, la sabiduría no es un asunto trivial: la sabiduría es un asunto cósmico, y va más allá de los límites de nuestra existencia terrenal. La sabiduría también tiene que ver con nuestra vida eterna. Esta perspectiva está contenida en la promesa con la que concluye nuestro pasaje: “Los sabios heredarán honra” (3:35).


Viernes 2 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee “Buscad el tesoro”, Palabras de vida del gran Maestro, pp. 81-84; “Una bendición en el hogar”, Mensajes para los jóvenes, pp. 331, 332; “El estudio de la fisiología”, La educación, pp. 197, 198; y “Comentarios de Elena G. de White”, Comentario bíblico adventista, t. 3, p. 1.174.

“Los jóvenes necesitan comprender la profunda verdad fundamental de la declaración bíblica según la cual con Dios ‘está el manantial de la vida’ (Sal. 36:9). No solo es el Creador de todo, sino la vida de todo lo viviente. Es su vida la que recibimos en la luz del sol, en el aire puro y suave, en el alimento que fortifica nuestros cuerpos y sostiene nuestra fuerza. Por su vida existimos hora tras hora, momento tras momento. A menos que hayan sido pervertidos, todos sus dones tienden a la vida, la salud y el gozo” (Ed 197, 198).

“Muchos albergan la impresión de que la consagración a Dios es perjudicial para la salud y para la alegre felicidad de las relaciones sociales de la vida. Pero los que van por la senda de la sabiduría y la santidad descubren que ‘la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera’. Disfrutan de los gozos de los verdaderos placeres de la vida” (CBA 3:1.174).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Cuál es la diferencia entre sabiduría y conocimiento? ¿En qué forma puede alguien tener mucho conocimiento y no tener sabiduría? Después de todo, ¿quién no conoce personalmente, o por lo menos sabe de, personas con mucho conocimiento pero que parecen no tener sabiduría?

2. Medita en la idea del “temor de Jehová”. Si “en el amor no hay temor” (1 Juan 4:18), ¿cómo podemos temer a Dios y, con todo, amarlo? ¿De qué manera resolvemos la tensión entre la justicia y el amor en “el temor de Jehová”?

3. ¿Por qué ser “sabio en su propia opinión” es un estado muy peligroso, especialmente cuando consideramos cuán corrupto es el corazón humano, y cuán fácil es que racionalicemos cualquier conducta que deseemos? Piensa en los que han racionalizado las peores prácticas. ¿Cómo podemos asegurarnos de no hacer lo mismo? 

lunes, 7 de marzo de 2011

HASTA PRONTO...

Estimados amigos:

Algunos problemillas de salud me están impidiendo últimamente atender el blog como me gusta hacerlo: con seriedad y rigor. Algunas veces lo he conseguido. Otras no. Pero ahora me siento incapaz siquiera de intentarlo.

Por ello, voy a dejar pasar un tiempo sin publicar entradas, hasta que me recupere del todo. No os preocupéis: no es nada grave. Sólo que creo que la historia de este blog merece un seguimiento digno, y siento que ahora no se lo estoy dando.

Muchas gracias por todo el apoyo que nos habéis dispensado hasta ahora. Espero con ilusión el momento en que estoy empiece a rodar de nuevo.

Abrazos para tod@s.

lunes, 28 de febrero de 2011

Lección 10 Para el 5 de marzo de 2011: Los celos




Sábado 26 de febrero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 14:12-14; Santiago 3:16, 17; Éxodo 20:17; Gén. 37; 1 Samuel 18; Mateo 12:14.

PARA MEMORIZAR:
“Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?” (Prov. 27:4).

UNA DE LAS EMOCIONES MÁS DEVASTADORAS son los celos. Son el tipo más antiguo de pecado (Isa. 14:14) y pueden herir no solo las relaciones interpersonales (2 Cor. 12:20), sino también nuestra salud física (Prov. 14:30).

Los celos tienden a ser personales; apuntan a una persona que se percibe como un rival o una amenaza. Como resultado, los celos a menudo causan violencia, ya sea psicológica (abuso verbal, calumnias, críticas) o físicas. ¿Quién no ha sentido, en algún momento, la miseria que esta emoción trae consigo?

Esta lección proporciona ejemplos de personas que permitieron que los celos impactaran en su conducta: Satanás, los hermanos de José, el rey Saúl y los sumos sacerdotes de los tiempos del Nuevo Testamento. El resultado siempre fue desastroso. Cuán fascinante es que, para comenzar, todas estas personas gozaron de una condición y privilegios elevados. Pero, todos cayeron en la trampa de odiar a alguien por lo que era o por lo que tenía.

Dios nos advierte que nos alejemos de ese sendero erróneo y anima a sus hijos a amar a su prójimo hasta gozarse con él por sus dones, sus logros y sus posesiones como si fueran los propios.

Domingo 27 de febrero: EN LA RAÍZ DEL MAL

¿Cuál fue la causa de la expulsión de Satanás del cielo? Isa. 14:12-14. ¿Qué indica esto acerca de la libertad, que permitió que, aun en un ambiente perfecto como el cielo, pudiera suscitarse este rasgo terrible?

Lucifer, la criatura más magnífica creada por Dios, recibió el lugar más elevado en el cielo fuera de la Deidad. Su honor, su belleza y su inteligencia fueron supremos, pero el pecado creció dentro de él (Eze. 28:12-15). La perfecta paz y la perfecta felicidad de todas las criaturas fueron perturbadas por este acto de exaltación propia y celos hacia Cristo.

“Seré semejante al Altísimo” (Isa. 14:14) fue el comienzo de la disensión, la rebelión y la violencia, y esto trajo mucho dolor a los habitantes del cielo y a la familia humana. “Satanás sintió celos de Jesús. Deseó que se le consultase acerca de la formación del hombre y, porque esto no se hizo, se llenó de envidia, celos y odio. Deseó recibir los más altos honores después de Dios, en el cielo” (PE 145).

En contraste, miremos a Jesús. El inicio del pecado por medio de los celos y el egoísmo fue rechazado por su disposición a humillarse al nivel más bajo de la humanidad y ser muerto, como un criminal, para que cada persona pudiera ser salva de la devastación causada por el pecado (2 Tes. 1:9).

Lee Santiago 3:16 y 17. ¿Qué contraste se presenta aquí? ¿Qué nos indica acerca de cuán perjudiciales y demoníacos son los celos?

Nuestra naturaleza pecaminosa es tal que la primera mala acción hace que la siguiente sea más fácil. Cuando hay celos y ambición egoísta, el resultado parece ser “perturbación y toda obra perversa” (vers. 16), como dice Santiago. Pero hay otra opción mejor, una que es “pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (vers. 17). Esta opción es el amor.

Lucifer no miró lo que tenía; eligió contemplar lo que Cristo tenía. ¿Cuán a menudo tendemos a hacer algo similar? ¿Cuántos celos y envidia abrigas por quienes tienen “más” que tú? ¿Cómo puedes vencer esta peligrosa emoción?

Lunes 28 de febrero: LOS HERMANOS DE JOSÉ

Muy a menudo, los celos y la envidia surgen entre quienes están muy cerca, lo que hace que la posibilidad de consecuencias serias sea aún más devastadora. En realidad, dentro del círculo familiar se encuentra mucha agresión (física o psicológica) y, con frecuencia, los celos y la rivalidad entre miembros de la familia son la raíz del problema.

Lee Génesis 37. ¿Cuál es el trasfondo de la historia? ¿Qué llevó a este acto criminal? ¿Qué función tuvieron los celos?

Es difícil de creer que estos hermanos pudieran ser tan crueles. ¿Tampoco pensaron en la forma en que sus acciones afectarían a su padre? Sus celos fueron tan fuertes que sobrepasaron no solo el sentido común, sino también la decencia y la moralidad. ¡Qué lección poderosa deberíamos aprender acerca de cuán peligrosa es esta emoción! No sorprende que haya un mandamiento completo dedicado a advertirnos contra esto (Éxo. 20:17).

Además de todo el dolor que sus acciones trajeron sobre sí mismos y sobre su padre, ellos también temieron por lo que haría José después de la muerte de su padre, Jacob (Gén. 50:15).

Pero, la actitud de José fue muy noble, porque dijo: “No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?” (vers. 19). José comprendió que su deber era perdonar a los ofensores, y confiar en la misericordia y la justicia de Dios.

La vida de José ha sido comparada con la de Jesús. Los celos impulsaron a sus hermanos a venderlo como esclavo; algunos sacerdotes y algunos ancianos estaban celosos de Jesús, y esos celos motivaron sus acciones contra él. José fue vendido a los paganos; Jesús fue vendido a sus enemigos. José fue acusado falsamente y enviado a la prisión por causa de su virtud; Jesús fue falsamente acusado y rechazado por causa de su justicia. José demostró benevolencia hacia sus hermanos; Jesús perdonó a sus enemigos. Las malas acciones contra José, al fin, condujeron al bien; lo mismo sucedió con Jesús, porque el mal contra él también resultó en bien.

¿Qué clase de dolor y sufrimiento han producido los celos y la envidia en tu vida? ¿Qué has aprendido de estas experiencias? ¿Cuán a menudo has sentido celos sobre cosas que hoy parecen muy triviales y sin sentido? ¿Qué lección deberías aprender de esto?

Martes 1º de marzo: SAÚL TUVO CELOS DE DAVID - Parte 1

Un caso clásico de cómo actúan los celos puede verse en la historia de Saúl y David. Saúl era el rey que gobernaba la nación. Todo estaba a su favor; no obstante, aparecieron los celos, y todo cambió acerca de él.

¿O es que los celos hicieron aflorar lo que estaba dentro de Saúl?

¿Cuál fue la actitud inicial de Saúl hacia David? 1 Sam. 18:1-5.

Las acciones de Saúl muestran que él, originalmente, tenía una actitud muy positiva hacia David, a quien le dio un alto puesto en su ejército. También, considerando la actitud de su propio hijo hacia David, era claro que David tenía el favor del Rey.

¿Qué cambió el pensamiento de Saúl? 1 Sam. 18:6-9. ¿Por qué esa actitud de Saúl es una reacción humana tan común?

El resto de 1 Samuel 18 muestra cuán destructivos llegaron a ser los celos de Saúl contra David. Lo llevaron a hacer toda clase de trampas y engaños, pero nada de ello sirvió. ¡Las mismas cosas que él temía en David llegaron a ser más y más pronunciadas en él mismo!

Los celos generan una serie de emociones negativas: baja estima propia, odio, sospechas, temor, culpa y enojo. Saúl temía a David, como se menciona varias veces en el capítulo. Podría haber estado temeroso de perder su posición real, o de que David llegara a ser el héroe absoluto de Israel. Pero su principal fuente de temor era que “Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl” (1 Sam. 18:12).

Que Dios lo abandonara era razón suficiente para estar temeroso. Pero el temor de Saúl se agravaba por el hecho de que “Jehová estaba con él [David]” (vers. 12). Saúl era incapaz de aplicar, a su situación, la lógica de Gamaliel: “Si [...] es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir” (Hech. 5:38, 39). Cuando Dios bendice a la gente, no tiene sentido desarrollar celos o buscar su condenación. Dios seguirá bendiciéndola.

Por equivocada que fuera la actitud de Saúl, ¿por qué es relativamente fácil entenderla? ¿Cuál es tu actitud hacia alguien que consideras que es una amenaza a tu cargo? ¿Entregas todo a Dios o comienzas a tramar una estrategia contraria?

Miércoles 2 de marzo: SAÚL TUVO CELOS DE DAVID - Parte 2

Lee 1 Samuel 19. ¿En qué camino andaba Saúl? ¿Qué lecciones hay aquí para nosotros?

Saúl, al principio, actuó con sutileza para eliminar la amenaza que significaba David para él. Cuando eso no sirvió, se mostró directo con sus planes asesinos. Tal vez al comienzo no soñó que iría tan lejos; pero, cuando las compuertas del pecado se abren, nadie sabe cuán lejos éste nos llevará.

Matar a David llegó a ser una obsesión. Los sentimientos negativos de Saúl comenzaron cuando las mujeres cantaron en honor de David, y pronto intentó asesinarlo. En los capítulos 18 y 19, encontramos ocho intentos específicos de matar a David ordenados por Saúl o realizados por él.

El resto de la historia es triste, porque Saúl aumentó su odio y sus celos, y estaba obsesionado con matar a David. Se atemorizó porque los filisteos lo rodeaban. Con la excusa de que los habitantes de Nob estaban con David, mató a los sacerdotes de Dios y a mucha gente y animales en esa ciudad sacerdotal (1 Sam. 22:17-19). ¡Consideren a dónde fue conducido!

Lleno de terror por la incursión filistea, le preguntó a Dios qué debía hacer. Pero Saúl había ido rechazando los consejos divinos muchas veces, y no obtuvo respuesta. Eligió, entonces, consultar a una hechicera, una práctica que él mismo había abolido. Hasta se inclinó y se postró ante el espíritu malo, que personificaba al fallecido Samuel (1 Sam. 28:14). Este fue el principio de su fin porque, al día siguiente, él y sus hijos perdieron la vida ante los filisteos (1 Sam. 31), como se lo había advertido el espíritu malo, obviamente una manifestación demoníaca.

Saúl, por sus celos, siguió un sendero de completa apostasía y ruina. Peor aún, su pecado trajo sufrimientos no solo sobre sí mismo sino también sobre su familia. El pecado no solamente nos causa dolor, sino también nuestros actos equivocados impactan negativamente sobre otros.

Considera cómo, en cada ejemplo, los celos y sus resultados tuvieron consecuencias de largo alcance, probablemente no esperadas por quien primero abrigó esa emoción. Cuán importante es que, por la gracia de Dios, busquemos morir al yo cuando esta emoción repulsiva surja en nuestros corazones.

Jueves 3 de marzo: CELOS DE JESÚS

“Porque sabía que por envidia lo habían entregado” (Mat. 27:18).

Repasa los primeros 11 capítulos de Mateo, concentrándote específicamente en lo que Jesús hizo. Luego lee Mateo 12:14. ¿Qué hizo él que provocó que los líderes respondieran de esta manera? ¿Qué revelaron sus acciones acerca de sus corazones? Medita en cómo podrías haber respondido si tú hubieras estado en esa situación.

Los sacerdotes y los ancianos conocían las minucias de la observancia de la ley. Pero su visión de la vida religiosa era tan microscópica que perdieron de vista el núcleo de la religión. Jesús introdujo un nuevo concepto de la piedad, y el pueblo de Israel (incluyendo a los líderes religiosos) escuchó las buenas nuevas de salvación. En lugar de agradecer a Jesús por alertarlos de su autodestrucción, procuraron destruirlo.

Cuán a menudo los celos ciegan a las personas acerca de cosas obvias. Después de todo lo que Jesús hacía: milagros, curaciones, expulsión de demonios, era difícil no ver que venía de Dios. La evidencia debería haber sido convincente (ver Mat. 11:4, 5).

La gente común se daba cuenta más de su propia necesidad, y estaba más abierta a Jesús, que muchos líderes religiosos, que temían que Jesús cambiara la situación general y eso pusiera en peligro su posición. Las enseñanzas de Jesús eran tan diferentes de las de ellos y su mensaje tan atrayente que tenían razones para temer su influencia. Estaban más preocupados por preservar su propio poder e influencia que por conocer y seguir la Verdad.

No era un secreto que los celos era el motivo de ellos. Según Mateo 27:18, aun Pilato sabía cuáles eran sus motivos. Tristemente, ellos estaban tan enceguecidos por sus celos que pensaban que estaban defendiendo la fe contra un impostor que estaba desviando a la gente. Si se hubieran entregado con humildad y fe al Señor en lugar de permitir que sus celos superaran su pensamiento racional, habrían evitado el trágico camino que los condujo a la ruina eterna. Haríamos bien, en nuestro contexto, en aprender de los errores de ellos.

Viernes 4 de marzo

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Satanás fue una vez un ángel a quien se honraba en el cielo, el que seguía en orden a Cristo. Su semblante, como el de otros ángeles, era benigno y denotaba felicidad. Su frente, alta y espaciosa, indicaba poderosa inteligencia. Su figura era perfecta; y su porte, noble y majestuoso. Pero, cuando Dios dijo a su Hijo: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen’, Satanás sintió celos de Jesús. Deseó que se le consultase acerca de la formación del hombre y, porque esto no se hizo, se llenó de envidia, celos y odio. Deseó recibir los más altos honores después de Dios, en el cielo” (PE 145).

“Uno de los mayores defectos del carácter de Saúl era su amor al favor popular y al ensalzamiento. Este rasgo había ejercido una influencia dominante sobre sus acciones y sus pensamientos; todo llevaba la marca indeleble de su deseo de alabanza y ensalzamiento propio. [...] Saúl ambicionaba ser el primero en la estima de los hombres y, cuando oyó esta canción de alabanza, se asentó en la mente del Rey la convicción de que David conquistaría el corazón del pueblo y reinaría en su lugar. Saúl abrió su corazón al espíritu de los celos, que envenenó su alma” (PP 704)

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Por cuántas cosas debes estar agradecido? ¿Por qué es tan importante meditar en esas cosas, en vez de hacerlo en tus problemas?

2. ¿Pueden los celos alguna vez ser buenos, o ser un motivo para mejorarte a ti mismo? Defiende tu respuesta.

3. Piensa en algunos personajes de la Biblia que mostraron celos. Tal vez tenían posiciones exaltadas; no obstante, permitieron que los celos entraran y realizaran estragos. ¿Qué nos señala esto acerca de por qué los celos son un problema interno, del corazón, en vez de ser uno que proviene solo de condiciones externas? ¿Por qué pudo alguien tener tanto de lo que este mundo ofrece y todavía ser afligido por el detestable mordisco de los celos?
4. Elena de White escribió, en Patriarcas y profetas (ver la cita más arriba), que “uno de los mayores defectos” del carácter de Saúl fue su amor a ser alabado. Solo un “pequeño” defecto, y vean lo que sucedió. ¿Qué nos enseña esto acerca del peligro de no procurar vencer todas nuestras fallas de carácter antes de que ellas nos venzan a nosotros? ¿Qué promesas bíblicas deberían darte esperanza y ánimo de que la victoria sobre esos defectos puede ser tuya?