domingo, 11 de enero de 2015

Lección 3: UNA CUESTIÓN DE VIDA O MUERTE (Para el 17 de enero de 2015)

UNA CUESTIÓN DE VIDA O MUERTE


Sábado 10 de enero
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 5:21-30; Proverbios 6:21; 7:3; 6:23; 7:2; 6:24; 6:30, 31; 7:26, 27.


PARA MEMORIZAR:

“Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen” (Prov. 6:23).


Dos hermanos quedaron solos en casa, pero la madre les advirtió en forma estricta que no comieran el pastel que acababa de hornear. Para asegurarse de que los muchachos obedecieran, añadió la amenaza de un castigo.

Cuando ella salió, los muchachos solo necesitaron unos minutos para decidir que comerían el pastel, de todos modos. “Esta no es una cuestión de vida o muerte”, razonaron. “Mamá nunca nos mataría, así que, ¡comamos!”.

El problema del que habla el maestro en Proverbios, sin embargo, es realmente un asunto de vida o muerte. Su lenguaje es fuerte y, a veces, gráfico. Por supuesto, Jesús mismo usó un lenguaje muy fuerte cuando habló acerca de asuntos de vida eterna o muerte eterna (ver Mat. 5:21-30). Y no es de extrañar, pues nuestro destino final, nuestro destino eterno (¿qué podría ser más importante que esto?), descansa sobre las elecciones que hacemos aquí y ahora. Así que, debemos aceptar la urgencia de ese lenguaje fuerte.


Domingo 11 de enero
LA LEY EN NUESTRA VIDA

Lee Proverbios 6:21 y 7:3. ¿Cómo hemos de entender las imágenes relacionadas con el cuerpo, en este texto, con respecto al modo en que nos relacionamos con la Ley de Dios?

Como ya vimos, en Proverbios, el corazón representa el asiento de las emociones y los pensamientos. Al decirnos que atemos el Mandamiento a nuestro corazón (Prov. 6:21), el maestro indica que siempre debemos tener una conexión íntima con la Ley. No hay momento en que podamos perder el contacto con la Ley, porque esta define qué es el pecado (Rom. 7:7). El maestro también insiste en que esta Ley debe estar escrita aun en las tablas de nuestro corazón (Prov. 7:3), así como fue escrita por Dios en tablas de piedra (Éxo. 24:12).

Hablar de la Ley escrita en el corazón significa que esta no es un conjunto externo de reglas impuestas. La Ley debe compenetrar nuestras motivaciones, nuestras intenciones secretas y ser, así, parte de nuestro yo íntimo. Es otra manera de indicar la realidad de la promesa de Pablo, que dice: “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Col. 1:27).

Enlazar la Ley alrededor del cuello también significa que debemos mantenerla cerca de nosotros. La gente de la antigüedad solía atar sus posesiones preciosas alrededor del cuello. El cuello es el lugar por donde pasa el aire en su camino hacia los pulmones, lo que nos permite respirar y vivir, una asociación de pensamientos que se manifiesta en la palabra hebrea néfesh (“alma”), que se refiere a la “vida” y deriva de una palabra que significa “garganta” y “respirar”.

Atar la Ley en los dedos de la persona (Prov. 6:13) significa llevar la Ley al dominio de las acciones. El maestro se concentra en los dedos para sugerir las acciones más delicadas e íntimas. La Ley debe afectar no solo las grandes elecciones que tomemos, sino también las menores (ver Luc. 16:10).

Aunque la intención bíblica con estas imágenes era puramente simbólica, es digno de notar que estos símbolos fueron tomados literalmente por las tradiciones judía, cristiana e islámica. Se ve en el uso de los tefilím judíos alrededor de la cabeza y de los dedos, las cruces alrededor del cuello de muchos cristianos y los rosarios alrededor de los dedos de musulmanes y cristianos.

Los símbolos pueden ser útiles, pero ¿por qué debemos ser cuidadosos para evitar confundir el símbolo con la realidad que representa?


Lunes 12 de enero
LUZ Y VIDA

Lee Proverbios 6:23. ¿De qué forma se relaciona la Ley con la luz?

En la Biblia, la Palabra de Dios o su Ley se comparan con la luz: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Sal. 119:105). En la mentalidad hebrea, hay una conexión entre la idea de “ley” y la de “luz”. Así como una lámpara alumbra el sendero por donde caminamos, la Ley nos ayuda a mantenernos en el buen camino; es decir, cuando enfrentamos elecciones morales, nos ayudará a saber cuál es la correcta, aunque a veces la razón o la experiencia personal nos tentarán a no seguir la Ley.

¿Qué ejemplos puedes encontrar en la Biblia de quienes eligieron seguir la Ley de Dios a pesar de tener poderosas razones para no ha­cerlo? ¿Qué podemos aprender de su obediencia? ¿En qué casos, si los hubiera, la elección de ser fiel parece ser la equivocada, por lo menos, desde la perspectiva humana?

Junto con Proverbios 6:23, lee Proverbios 7:2. ¿Por qué la Ley se relaciona con la “vida”?

Desde la Caída, nuestra esperanza de vida eterna no puede encontrarse en la Ley, sino en la fe en Cristo. Sin embargo, la obediencia a la Ley y a los principios que representa sigue desempeñando una parte central en la vida de fe (ver Mat. 19:17; Apoc. 14:12). Obedecemos porque, como dijo Dios a los israelitas hace miles de años, “Yo [soy] Jehová vuestro Dios” (Lev. 18:4). La Ley de Dios está relacionada con la “vida” sencillamente porque Dios es la fuente de nuestra vida. Este principio representa la espiritualidad verdadera: confiamos en Dios y en sus promesas para nuestra vida presente, así como confiamos en sus promesas para la vida eterna.

Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). En tu andar con Dios, ¿cuál ha sido tu experiencia con la realidad de esta maravillosa promesa?


Martes 13 de enero
LUCHAR CONTRA LA TENTACIÓN

Como acabamos de ver, el autor de Proverbios 6:23, bajo la inspiración del Espíritu Santo, vincula directamente la luz y la vida con la Ley de Dios. En el versículo siguiente, da un ejemplo sólido del modo en que la Ley, como luz y vida, puede ofrecernos una protección espiritual poderosa.

¿Cuál es la amonestación de Proverbios 6:24? Además de lo que es obvio, ¿qué advertencia más sutil se nos da aquí?

Cuando una persona religiosa es tentada, la mayor tentación es encontrar una razón religiosa para justificar el pecado. Usar a Dios para racionalizar una mala conducta no es solo una forma terrible de blasfemia, también es sumamente engañoso. Después de todo, si alguien piensa: “Dios está conmigo”, ¿cómo puedes responder? Esto puede suceder aun en casos de adulterio. “Dios me mostró que esta persona [hombre o mujer] es con quien debería estar”. Si eso es lo que creen, ¿quién puede discutir lo que “Dios” les ha mostrado?

Nota, además, que no es solo la belleza física la que atrae al hombre. Aquella mujer usa el lenguaje, palabras aduladoras, para atraer a su víctima a su trampa. Cuán a menudo hombres y mujeres han sido conducidos a situaciones comprometedoras por palabras sutiles y seductoras, a veces enmarcadas en un lenguaje religioso. El autor de Proverbios procura advertirnos contra este engaño.

La Ley es el antídoto perfecto contra “la blandura de la lengua” de la seductora. Solo el imperativo de la Ley y el deber de obediencia nos ayudarán a resistir sus palabras atrayentes, que pueden sonar hermosas y verdaderas. En realidad, la seductora te encontrará no solo apuesto, sino también sabio y brillante. Ella, incluso, podría evocar sus necesidades espirituales; e irónicamente, el “amor de Dios” puede llegar a ser la justificación para el pecado.

Piensa en cuán fácilmente podemos ser llevados, aun bajo el disfraz de la fe, a justificar acciones equivocadas de toda clase, no solo el adulterio. Entonces, ¿por qué un compromiso absoluto con la Ley de Dios es nuestra única protección real, aun contra nuestra propia mente y las trampas que esta nos podría plantear?



Miércoles 14 de enero
“NO HURTARÁS”

Inmediatamente después de su advertencia acerca del adulterio (Prov. 6:24-29), el autor plantea otro pecado: el robo (vers. 30, 31). La relación entre estos dos Mandamientos (robo y adulterio) muestra cómo la desobediencia a un Mandamiento puede afectar nuestra obediencia a los otros. La actitud de buscar “resquicios” en la Ley de Dios podría ser aún más peligrosa que la completa desobediencia a la Ley. “La fortaleza más poderosa del vicio en nuestro mundo no es la vida inicua del pecador abandonado o del paria degradado; es la vida que parece virtuosa, honorable, noble, pero en la cual se fomenta un pecado, se abriga un vicio. [...] El que, dotado de elevados conceptos de la vida, la verdad y el honor, viola intencionalmente un precepto de la santa Ley de Dios pervierte sus nobles dones hasta convertirlos en una tentación para pecar” (Ed 150).

Lee Proverbios 6:30 y 31. ¿Qué dicen estos versículos acerca de lo que hace una persona desesperada?

La pobreza y la necesidad no justifican el robo: el ladrón es culpable aun si “tiene hambre” (vers. 30). Aunque el ladrón hambriento no debe ser despreciado, debe reponer siete veces lo que ha robado; lo que muestra que, por des- esperada que sea su situación, no justifica el pecado. Además, la Biblia insiste en que nuestro deber es atender a las necesidades de los pobres, para que no se sientan forzados a robar para sobrevivir (Deut. 15:7, 8).

Es interesante que, después de pasar del adulterio al robo, ahora regresa al adulterio (Prov. 6:32-35). Los dos pecados son un tanto similares. En ambos casos, alguien está tomando ilegalmente lo que pertenece a otro. Sin embargo, hay una diferencia vital entre el robar y el adulterar: en el primer caso, solo se trata de la pérdida de un objeto; mientras que el segundo es mucho más grave. Se puede restituir lo robado, pero en los casos de adulterio, el daño puede ser mucho mayor que en el caso de un robo, sobre todo, si hay niños de por medio.

‘No fornicarás’. Este Mandamiento no solo prohíbe las acciones impuras, sino también los pensamientos y los deseos sensuales, y toda práctica que tienda a excitarlos. [...] Cristo, al enseñar cuán amplia es la obligación de guardar la Ley de Dios, declaró que los malos pensamientos y las miradas concupiscentes son tan ciertamente pecados como el acto ilícito” (PP 317).


Jueves 15 de enero
LA AMENAZA DE MUERTE

La mayor parte de la gente no piensa en la muerte cuando peca; piensa en otras cosas, generalmente, la gratificación y el placer que derivan de su pecado. Tampoco ayuda el hecho de que la cultura popular a menudo exalta el adulterio y otras maldades. En contraste, el libro de Proverbios pone el pecado en su perspectiva correcta, una visión señalada por Pablo mucho más tarde: “La paga del pecado es muerte” (Rom. 6:23).

Lee Proverbios 7:22 y 23. ¿Qué hace que el adúltero esté indefenso ante la amenaza de muerte?

Se describe a quien va “tras ella” como alguien que ha perdido su personalidad y su voluntad. Ya no piensa más. La expresión al punto sugiere que no se toma mucho tiempo para la reflexión. Se lo compara con un buey que va “al degolladero”, a un “necio [que va] a las prisiones” y a un “ave que se apresura a la red”. Ninguno de estos se da cuenta de que su vida está amenazada.

Lee Proverbios 7:26 y 27. ¿Qué hace que la mujer inmoral sea mortífera?

Es posible que la mujer aquí descrita sea más que una “mera” adúltera. Ella representa valores opuestos a la sabiduría. Salomón emplea esta metáfora para advertir a su discípulo contra cualquier forma de mal. El riesgo es enorme, porque esta mujer no solo hiere, también mata; y su poder es tal que ha matado aun a los hombres más fuertes. Es decir, otros antes que tú, más fuertes que tú, no han podido sobrevivir al trato de sus manos. El lenguaje universal de este pasaje sugiere que el autor bíblico está hablando acerca de la humanidad en general. (La palabra hebrea sheol, en el texto, no tiene nada que ver con el “infierno”, como se cree generalmente; en realidad, designa el lugar donde se encuentran ahora los muertos: el sepulcro.)

Al fin, el pecado, ya sea de adulterio u otro, conduce a la aniquilación; el opuesto a la vida eterna, que Dios anhela que todos tengamos.

No es extraño que el lenguaje sea fuerte, dado que estamos tratando con asuntos de vida eterna o muerte eterna.

Piensa en algunas personas “fuertes” que cayeron de una manera estrepitosa. ¿Por qué eso debería hacernos temblar? ¿Cuál es tu única protección?



Viernes 16 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Satanás les ofrece a los hombres los reinos del mundo a cambio de que ellos le entreguen la supremacía. Muchos sacrifican así el cielo. Mejor es morir que pecar; mejor es necesitar que defraudar; mejor es pasar hambre que mentir” (TI 4:485).

“Prefiramos la pobreza, el oprobio, la separación de nuestros amigos o cualquier sufrimiento antes que contaminar el alma con el pecado. La muerte antes que el deshonor o la transgresión de la Ley de Dios, debiera ser el lema de todo cristiano. Como pueblo que profesa ser constituido por reformadores que atesoran las más solemnes y purificadoras verdades de la Palabra de Dios, debemos elevar la norma mucho más alto de lo que está puesta actualmente” (TI 5:137).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿De qué modo podemos tomar seriamente la gravedad del pecado sin caer en la trampa del fanatismo? Al mismo tiempo, ¿cómo podemos ser obedientes a la Ley de Dios sin caer en el legalismo?

2. Lee Éxodo 20:1 al 17. ¿De qué forma se relacionan los Diez Mandamientos entre sí? ¿Por qué si violamos abiertamente un Mandamiento es probable que transgredamos también otros? (Ver Sant. 2:11). ¿Qué ejemplos puedes encontrar en los que la transgresión de uno de los Mandamientos ha llevado a la transgresión de otros?

3. Medita en la idea de que, como pueblo, podamos usar la religión para justificar acciones equivocadas. No es difícil hacerlo, especialmente si uno tiene la tendencia a sostener “el amor” como la norma final del bien y del mal. Después de todo, piensa en todas las cosas malas hechas bajo el pretexto del “amor”. Entonces, ¿de qué manera la Ley sigue actuando como un modo de proteger a la gente (ya sea de sí misma o de otros) que, de otra forma, sería conducida al pecado?

4. Considera otra vez la pregunta que está al final de la sección del domingo, sobre confundir los símbolos con la realidad. ¿Cómo es esto posible? Por ejemplo, ¿de qué manera la idolatría puede llevar a esto? ¿Qué tradiciones, que son representativas de verdades espirituales, podrían ser confundidas con esas verdades mismas? 

lunes, 5 de enero de 2015

Lección 2: Para el 10 de enero de 2015
DE LOS OÍDOS A LOS PIES



Sábado 3 de enero

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Proverbios 4; 1 Reyes 3:9; Mateo 13:44; Proverbios 5; 1 Corintios 10:13; Proverbios 6:1-19.

PARA MEMORIZAR: “Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal” (Prov. 4:26, 27).

La ciencia ha demostrado que el oír impacta en nuestra forma de caminar, y que aun nuestro equilibrio es influido por cuán bien escuchamos. Así, la instrucción o la educación –es decir, lo que escuchamos− son vitales para nuestra forma de vivir. “La sabiduría es lo primero”, dice Proverbios 4:7 (NVI).

No obstante, no importa cuán buena sea la instrucción, el estudiante debe prestar atención. No sin cierta ironía, un antiguo maestro egipcio notó que “el oído del muchacho está en su espalda; escucha cuando lo azotan”. (En el arte egipcio, a menudo se representa al estudiante con grandes orejas en su espalda.)

No es suficiente con saber acerca del bien y del mal; necesitamos saber cómo elegir lo correcto, y no lo malo. El adiestramiento en la sabiduría consiste en escuchar la instrucción adecuada y en seguir y obedecer lo que hemos aprendido, para no terminar andando en la dirección equivocada.


Domingo 4 de enero
¡OÍD!

Lee Proverbios 4. ¿Qué verdad práctica se encuentra aquí? ¿De qué modo podemos aplicarla a nuestras propias vidas, mientras procuramos vivir con fidelidad a Dios?

El acto de “oír” señala el primer paso en la educación. En el pensamiento hebreo, el asiento de la sabiduría, o la inteligencia, está ubicado no en el cerebro, sino en los oídos. Esto implica que antes de procurar conceptualizar o resolver un problema necesitamos oír sobre él. Esto significa que debemos escuchar. Cuando Salomón pidió sabiduría, pidió específicamente un “corazón oyente” (1 Rey. 3:9, traducción literal).

El primer acto de la sabiduría es, entonces, “oír”; lo que sugiere que la sabiduría proviene de una fuente externa (en este caso, los padres). No podemos descubrir la sabiduría por nosotros mismos. El concepto del hombre que se hace con su propio esfuerzo es imposible en el área de la sabiduría bíblica. La sabiduría, en primer lugar, es algo que recibimos, no algo que formamos con nuestras propias habilidades o que descubrimos mediante nuestro brillo y razonamiento. La capacidad de “estar atentos” (en hebreo, “poner el corazón”) implica la participación del corazón. La búsqueda de sabiduría, entonces, no es meramente una empresa fría y objetiva. El corazón, que es el núcleo de la persona y, en el pensamiento hebreo, el asiento de las emociones, participa en la búsqueda de la sabiduría.

Lee Mateo 13:44 y Jeremías 29:13. ¿Qué vínculo encuentras entre estos versículos y la búsqueda de la sabiduría como se expresa en Pro­verbios 4?

Las emociones desempeñan un papel vital en nuestra existencia básica como seres humanos y, por ello, no pueden ni deben ser ignoradas en nuestra relación con Dios. ¿De qué forma aprendemos cuál es el lugar apropiado y el valor de las emociones con respecto a nuestra vida espiritual? ¿Cómo te han conducido tus emociones (correcta o equivocadamente), y qué aprendiste de tales experiencias?


Lunes 5 de enero
PROTEGE A TU FAMILIA

Una vez que decidimos andar en la senda de la sabiduría permanece nuestra necesidad de ejercer mucho cuidado, porque encontraremos obstáculos a lo largo de ese camino (ver 1 Ped. 5:8). Uno de los mayores peligros que afrontamos tiene que ver con nuestra familia, el área más preciosa, sensible e íntima de nuestra vida.

Lee Proverbios 5. ¿Con respecto a qué peligros debemos ser pre­cavidos, según este pasaje?

El primer peligro comienza en nosotros mismos; se encuentra en nuestras palabras. Tenemos que vigilar nuestra lengua para asegurarnos de que lo que decimos no transmita un mensaje inadecuado o confuso. Nuestros labios deben estar en armonía con nuestro conocimiento y reflejar nuestra perspectiva espiritual.

El segundo peligro proviene de otra mujer, u otro hombre, que interfiera en la familia (aunque el texto se refiere al peligro que viene de una “mujer extraña”, el lenguaje debe entenderse en un sentido general; la tentación puede provenir de un hombre o una mujer). Cualquiera de ellos puede seducir a un cónyuge para que viole sus votos matrimoniales, y ¿quién no ha visto, o experimentado, cuán destructivo es este pecado?

Según el texto, la mejor manera de resistir estas tentaciones, que a menudo comienzan con palabras atrayentes, es escuchar las palabras de la sabiduría. Al prestar atención y obedecer la instrucción inspirada, es más probable que nos mantengamos concentrados en lo esencial y que, así, estemos protegidos del adulterio, o de cualquiera otra tentación que se nos cruce en el camino.

Por supuesto, no solo debemos evitar el adulterio, también debemos evitar ir al lugar donde reside la “tentadora” (Prov. 5:10): no debemos ni acercarnos a su puerta (5:8).

Tal vez, la mejor protección contra la tentación de amar a otra mujer u hombre es amar a tu cónyuge, “la mujer [o el hombre] de tu juventud” (5:18). El autor de Eclesiastés da un consejo similar: “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol” (Ecl. 9:9). Sé agradecido por lo que tienes, y no mires hacia otra parte.

Lee 1 Corintios 10:13. Con esta promesa delante de ti, ¿qué pasos definitivos y prácticos necesitas dar, ahora mismo, para protegerte de las pasiones que pueden estar agitándose dentro de ti?


Martes 6 de enero
PROTEGE A TUS AMISTADES

Alguien dijo cierta vez: “Señor, protégeme de mis amigos; de mis enemigos me defiendo yo”. El libro de los Proverbios se ocupa de la vulnerabilidad de la amistad; nos aconseja sobre el modo de conservar a nuestros amigos y, si fuera necesario, también protegernos de ellos. La palabra hebrea para “amigo” además significa “vecino”, quien está cerca de nosotros y que ya es nuestro amigo o podría llegar a serlo. La sabiduría bíblica valora las relaciones humanas, y sugiere atención y respeto en estas relaciones.

Lee Proverbios 6:1 al 5. ¿A qué problema se refiere Salomón y cuál es la solución? ¿Qué principio espiritual vital encontramos aquí?

Mientras la Torá insta a la gente a ayudar a los pobres y prestar dinero sin cobrar intereses (Éxo. 22:25), la sabiduría nos advierte en contra de dar respaldo financiero precipitado a un amigo que está con deudas. El deber de la caridad no excluye el deber de la justicia (Éxo. 23:2, 3). Aunque debemos ser generosos cuando podemos, es sabio asegurarnos de que nuestra caridad no se transforme en un fracaso (comparar con Prov. 22:27).

Por esto, Proverbios nos da un consejo sabio. La primera precaución se aplica a nuestras palabras. Cuán vital es que evaluemos la situación y nos aseguremos de que tenemos recursos para ayudar a nuestro amigo. Si es así, solo entonces podremos hablar y prometer. En realidad, la calidez de nuestra relación o el actuar en un momento de emoción pueden precipitar un compromiso que podríamos lamentar más adelante.

No importa cuán bien intencionado hayas sido, es vital pensar antes de actuar, y no comprometerte a hacer algo que no puedas cumplir. El punto es que, si nos metemos en un aprieto, tendremos que hacer lo que podamos para arreglar la situación, incluso humillarnos, admitir nuestra equivocación y pedir que se nos extienda la gracia.

¿Cómo aprendemos a equilibrar nuestro deseo de llevar los unos las cargas de los otros (Gál. 6:2) con las palabras que nos brinda este proverbio?


Miércoles 7 de enero 
PROTEGE TU TRABAJO

Lee Proverbios 6:6 al 8. ¿Qué podemos aprender de las hormigas?

Las hormigas no solo trabajan mucho (aun más que los humanos, si comparamos la carga que son capaces de portar con la que nosotros podemos llevar, en proporción a los respectivos pesos); ellas también trabajan en forma independiente y no necesitan ser supervisadas. La razón principal de su duro trabajo es prepararse para el futuro: “esperan” tiempos difíciles (el invierno) y se preparan para ello. Así, la hormiga nos enseña la sabiduría de pensar acerca del futuro cuando hacemos planes o nos ocupamos en alguna actividad. “Este asunto requiere la consideración de todo padre, maestro y alumno, de todo ser humano, joven o viejo. No puede ser perfecto o completo ningún proyecto de negocios o plan de vida que abarque únicamente los breves años de la vida actual y no haga provisión para el futuro eterno” (Ed 145).

Lee Proverbios 6:9 al 11. ¿Qué podemos aprender del perezoso?

El perezoso es quien tiene que aprender algo de la hormiga, no al revés. “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio” (Prov. 6:6). Mientras las hormigas trabajan, el perezoso duerme. Mientras las hormigas son productivas durante el tiempo de la cosecha, los perezosos cruzan sus manos, un símbolo de indolencia. Las hormigas llevan cargas más pesadas que ellas mismas y se preparan para el futuro; los perezosos viven en el presente y están ocupados solo consigo mismos.

Aunque aquí se condena la indolencia y la pereza, también debemos recordar que la vida es algo más que trabajar y ganar dinero. ¿De qué modo el sábado, como se presenta en el contexto de la semana de labor, nos ayuda a encontrar el equilibrio correcto?


Jueves 8 de enero
PROTÉGETE A TI MISMO

Después de habernos advertido contra los males específicos que amenazan los tres dominios de la vida –nuestra familia, nuestras relaciones sociales y nuestro trabajo−, Proverbios presenta un cuadro de los malvados. Es una sátira, llena de ironía y aguda observación psicológica. Los dos poemas (Prov. 6:12-15; 6:16-19) son paralelos y, con el mismo ritmo poético de siete, cubre motivos que se corresponden. El interior de la persona malvada se describe como vinculado con lo que se piensa en el corazón; al mismo tiempo, todo llega a ser manifiesto en lo que se hace exteriormente.

Lee Proverbios 6:14 y 18, y Mateo 15:19. ¿Qué punto importante se presenta aquí?

“Si os entregáis a imaginaciones vanas y permitís que vuestra atención se espacie en temas impuros, sois en cierta medida tan culpables delante de Dios como si vuestros pensamientos se hubiesen puesto en ejecución” (HAd 303).

¿Qué advertencias se dan en Proverbios 6:12 al 19?

Las imágenes son irónicas. Luego del perezoso están los malvados. Las dos actitudes parecen ser diferentes y, sin embargo, enseñan la misma lección. Ambos se quedan dentro de sí mismos; ninguno de ellos está interesado en la instrucción que proviene de afuera. Ambos siguen su propia sabiduría y sus inclinaciones. Los perezosos duermen, y no funcionan sus oídos ni sus pies; el malo tiene sus pies y su boca en funcionamiento, pero no sus oídos. El resultado es el mismo: ambos irán a la destrucción.

Entretanto, el mal tiene dos efectos: perjudica no solo a las personas contra quienes se peca, sino también al pecador. Los mentirosos finalmente creerán sus propias mentiras. A su vez, es digno de notar que el resultado final de la maldad es la discordia y los conflictos, que también pueden afectar a la sociedad. En realidad, los efectos del pecado muy raramente se limitan a los pecadores. También se produce un impacto en otros, y, generalmente, solo para peor.

¿De qué modo los pecados de otros afectaron tu vida? Sin duda, mucho. ¿Qué lecciones puedes aprender de esto, acerca de cuán cuidadoso debes ser para que tus acciones no dañen a otros?



Viernes 9 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “Normas morales”, El hogar ad- ventista, pp. 295-308; “En el trato con los demás”, El ministerio de curación, pp. 389-394; y “Otras ilustraciones”, La educación, pp. 117-120.

“Debería enseñarse al estudiante de la Biblia a acercarse a ella con el espíritu del que aprende. Debemos escudriñar sus páginas, no en busca de pruebas que apoyen nuestras opiniones, sino para saber lo que Dios dice. [...]

“Una de las principales causas de la ineficacia mental y la debilidad moral es la falta de concentración. [...] Con la inmensa corriente de material impreso que sale constantemente de las prensas, tanto los adultos como los jóvenes adquieren el hábito de leer en forma apresurada y superficial, y la mente pierde la facultad de elaborar pensamientos vigorosos y coordinados” (Ed 189, 190).

“Las habitaciones que las hormigas se construyen demuestran habilidad y perseverancia. Pueden manejar un solo granito a la vez, pero por la diligencia y la perseverancia realizan maravillas.

“Salomón señala la laboriosidad de la hormiga como un reproche para los que malgastan horas en la ociosidad y las prácticas que corrompen el alma y el cuerpo. La hormiga hace provisión para las estaciones futuras; pero muchos seres dotados de facultades de raciocinio no se preparan para la vida futura inmortal” (CM 181, 182).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Medita en el concepto de ayudar a otros aun a un costo personal. ¿Cómo consideramos las lecciones que fueron presentadas esta semana en contraste con este versículo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13)?

2. ¿Qué otras lecciones puedes aprender del mundo natural que podamos aplicar a nuestra vida? A su vez, dado que el mundo ha caído, ¿por qué debemos ser cuidadosos con las lecciones que obtengamos?

3. Repasa las siete abominaciones de Proverbios 6:16 al 19. ¿Por qué crees que se consideran tan malas a la vista de Dios?

lunes, 29 de diciembre de 2014

SEMANA 1

Lección 1: Para el 3 de enero de 2015

EL LLAMADO DE LA SABIDURÍA



Sábado 27 de diciembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Proverbios 1-3; Génesis 1:1; Éxodo 19:16; 20:20; Proverbios 11:30; 13:12; 15:4.

PARA MEMORIZAR: “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Prov. 1:7).

Del Edén en adelante, la raíz de la tragedia humana se encuentra en las elecciones equivocadas. “El hombre perdió todo porque prefirió oír al engañador en vez de escuchar a Aquel que es la Verdad, el único que tiene entendimiento. Al mezclarse el bien con el mal, su mente se tornó confusa” (Ed 25).

El libro de los Proverbios tiene el propósito de ayudarnos a tomar decisiones correctas y a elegir el camino de Dios, y no el del engañador. Los padres, al hablar a sus hijos, no solo los amonestan en contra de las elecciones equivocadas, sino también los animan a hacer las correctas. Esto es muy importante porque las elecciones que hacemos son, literalmente, asuntos de vida o muerte.

Los primeros tres capítulos de Proverbios ilustran este método de educación. Después de haber explicado el propósito del libro: “para entender sabiduría” (Prov. 1:2), y de haber expresado el lema del libro: “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Prov. 1:7; comparar con 9:10), el autor va y viene para alertarnos acerca de escuchar necedades y para animarnos a responder al llamado de la sabiduría divina.


Domingo 28 de diciembre
EL PRINCIPIO DE LA SABIDURÍA

En Proverbios 1:1 al 6, el título “Los proverbios de Salomón, hijo de David” (Prov. 1:1) establece un vínculo entre este proverbio y 1 Reyes 3:5 al 14. En el libro de Reyes (así como en el de Proverbios), se presenta a Salomón como un hijo que busca sabiduría de Dios. Además de que ambos se refieren a Salomón como “el hijo de David”, los dos textos comparten palabras significativas: “prudencia”, “sabiduría” y “juicio”. Estos paralelos no solo confirman que Salomón estuvo detrás de la composición del libro, sino también muestran que Proverbios trata con la búsqueda humana de la sabiduría de Dios.

Lee Proverbios 1:7. ¿Qué es la sabiduría? ¿Qué es “el temor de Jeho­ vá”? ¿Cómo se relacionan estos dos conceptos?

“Sabiduría” se define aquí como una experiencia religiosa. Está relacionada con el temor de Jehová. Este concepto importante de la religión hebrea es la clave de Proverbios. No solo aparece repetidamente, sino también constituye el marco de todo el libro (Prov. 1:7; 31:30).

El temor de Jehová no tiene nada que ver con el miedo supersticioso e infantil al castigo divino. Debe entenderse, en cambio, como la consciencia aguda de la presencia personal de Dios en todo momento y lugar. El temor a Dios había caracterizado la reacción del pueblo frente a la revelación divina en el Sinaí (Éxo. 19:16; 20:20), así como explicaba su compromiso de ser fiel y de amar a Dios, en respuesta al pacto de Dios con ellos (Deut. 10:12). En pocas palabras, temer a Dios significa serle fiel y amarlo.

La frase “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová” significa que la sabiduría origina este “temor”. La palabra hebrea para “principio” (reshit) apunta a la primera palabra que presenta la historia de la creación. (Gén. 1:1). La primera lección de sabiduría, entonces, es comprender que Dios es nuestro Creador, el que nos da vida y aliento, y que siempre está presente: un Dios de amor, justicia y redención (Juan 3:16; Sal. 89:14; Heb. 9:12).

Se nos dice que debemos amar a Dios y, también, temerlo. ¿De qué modo, en tu propia experiencia con Dios, estos dos conceptos están relacionados?


Lunes 29 de diciembre
LA VERDADERA EDUCACIÓN

Lee Proverbios 1:8 al 19. ¿Qué dos formas contrastantes de “educa­ción” se presentan aquí? ¿Cuál es el mensaje para los padres y para todos los que temen a Dios?

La educación es, primero, un asunto de familia, y la verdadera educación proviene, principalmente, de los padres. Aquí, esta educación es llamada “instrucción” e, incluso, “ley”. La palabra hebrea para ley, toráh, significa “dirección”. Los padres han de señalar a sus hijos la dirección correcta. En contraste, el otro tipo de “educación” no aparece identificado. Se reconoce como la voz de los pecadores, que van en la dirección equivocada.

Las palabras “hijo mío” no tienen un sentido excluyente de género; se repiten muchas veces, enfatizando la instrucción paterna. Cada padre –“tu padre”, “tu madre”– está identificado en singular e involucrado personalmente, mientras que los otros son un plural anónimo, los “pecadores”.

“En su sabiduría, el Señor ha decretado que la familia sea el mayor agente educativo. En el hogar es donde ha de empezar la educación del niño. Allí está su primera escuela, allí, con sus padres como maestros, debe aprender las lecciones que han de guiarlo a través de la vida. [...] Las influencias educativas del hogar son un poder decidido para el bien o para el mal. [...] Si no se instruye correctamente al niño en el hogar, Satanás lo educará por instrumentos elegidos por él” (HAd 161).

El mejor argumento en favor de la educación en la familia es su resultado. Estas son las cualidades interiores del carácter, que son como adornos en la cabeza y alrededor del cuello. En la cultura del Cercano Oriente, los collares y los brazaletes preciosos pasaban de padre a hijos como una herencia valiosa. La educación es más importante que las riquezas materiales. El tiempo pasado con los hijos les será de mucho más valor que el tiempo que pasamos en nuestras actividades. Además, la referencia al cuello y a la cabeza sugiere que la educación dará forma a su personalidad. En el camino de los insensatos o pecadores, solo se mencionan los pies (Prov. 1:15), como si el hijo descarriado hubiera perdido su identidad.

¿Cómo podemos resistir las tentaciones que la cultura, la sociedad, los amigos o los familiares pueden arrojar en nuestro camino?


Martes 30 de diciembre
EL LLAMADO DE LA SABIDURÍA

Lee Proverbios 1:20, 21. ¿Cómo se presenta aquí la sabiduría? ¿Qué se nos dice?

Mientras los pecadores “asechan” y “tienden lazo” (Prov. 1:11, 18), la sabiduría “clama” y “alza su voz” (Prov. 1:20) en “los principales lugares de reunión” (Prov. 1:21), y “dice sus razones” (Prov. 1:21). Aquí, se personifica a la sabiduría y se la ofrece a los hombres de la calle. Es para todos y en todas las actividades reales de la vida. En medio del ruido y el fragor de tantos productos y tantos vendedores, el llamado de la sabiduría debe ser en alta voz; de otro modo, no se la escucharía entre el bullicio de tantas otras voces.

Lee Proverbios 1:22 al 32. ¿Cuál es el resultado de rechazar la sabiduría?

El rechazo de la sabiduría que hace la gente no tiene nada que ver con la sabiduría misma, pero sí con el carácter de los que la rechazan. Estos se describen como arrogantes y desdeñosos (Prov. 1:25, comparar con el vers. 30), como si supieran mejor. La implicación es que la sabiduría es para los ingenuos y los simples. Pero, quienes rechazan la sabiduría son simples e ingenuos; son insensatos que “aborrecerán la ciencia” (Prov. 1:22, comparar con el vers. 29).

Los que rechazan la sabiduría cosecharán el fruto de su rechazo. Habiendo rehusado elegir el temor de Jehová, tendrán que contentarse consigo mismos: “serán hastiados de sus propios consejos” (Prov. 1:31). Cuando rechazamos la sabiduría de lo alto, a menudo nos quedamos con las fábulas y las mentiras que fabricamos nosotros mismos, o las que otros fabrican para nosotros y que aceptamos tan fácilmente. De este modo, reemplazamos a Dios con ídolos. Irónicamente, quienes desprecian la religión, burlándose de quienes juzgan como simples e ingenuos, a menudo son supersticiosos, que valoran las cosas pasajeras e inútiles que nunca pueden satisfacer las necesidades básicas del corazón.

Lee Proverbios 1:33. Dado el contexto presentado antes de este pa­saje, ¿qué promesa y esperanza encuentras aquí? ¿De qué modo se ma­nifiesta esta promesa en tu propia experiencia?


Miércoles 31 de diciembre
LOS BENEFICIOS DE LA SABIDURÍA

Lee Proverbios 2:1 al 5. ¿Cómo comprenderemos “el temor de Je­ hová”? ¿Qué elecciones tenemos que hacer?

Cuatro veces la conjunción “si” señala etapas en el progreso de la educación. Los dos primeros “si” introducen la etapa pasiva de escuchar: estar atentos a las palabras de sabiduría (Prov. 2:1, 2). El tercero es la respuesta activa de pedir sabiduría (Prov. 2:3). El cuarto “si” introduce el involucrarse en procurar sabiduría como buscando “tesoros” escondidos (Prov. 2:4).

Lee Proverbios 2:6 al 9. ¿De qué manera podemos comprender la justicia? ¿Cuál es la parte que desempeña Dios en nuestra adquisición de sabiduría?

Nota que la frase “Jehová da”, en el versículo 6, responde a “hallarás el conocimiento de Dios” en el versículo 5. La sabiduría es un don de Dios. Así como el primer párrafo describe el proceso humano, este describe la obra divina: él da la sabiduría, y protege y preserva el camino del sabio.

Lee Proverbios 2:10 al 22. ¿Qué sucede cuando la sabiduría halla sitio en el corazón?

“Cuando la sabiduría entrare en tu corazón” señala la etapa final de la conversión. No solo gozaremos del conocimiento de Dios, sino también será un placer para nosotros (Prov. 2:10, NVI). Así, estaremos protegidos del mal (Prov. 2:12, 16) y andaremos en la senda de los justos (Prov. 2:20).

Lee Proverbios 2:13 y 17. ¿Cuál es el primer paso de la maldad, y adónde conduce?

Aunque somos pecadores, no necesitamos caer en el mal. El que anda en el sendero equivocado dejó primero el sendero correcto. La maldad, entonces, es como una falta de fidelidad. El pecado comienza inocentemente, pero pronto el pecador no solo hace el mal, sino también se goza en hacerlo.

¿Qué nos indica el que nos gocemos en hacer el mal? O peor aún, ¿qué pasa si ya no lo consideramos más como maldad?


Jueves 1 de enero
¡NO OLVIDES!

Lee Proverbios 3:7. ¿Cuál es la trampa de ser sabio en tu propia opinión?

Ser sabio en tu opinión te llevará a la ilusión de que no necesitas de Dios para ser sabio. Esto no te deja esperanza. “Más esperanza hay del necio que de él” (Prov. 26:12). Aquí se describe a la sabiduría como un compromiso religioso. Ser sabio significa guardar los Mandamientos (3:1), exhibir “la misericordia y la verdad” (3:3) y confiar en Jehová (3:5). Es decir, implica una relación íntima con Dios. Nota la referencia repetida al corazón (3:1, 3, 5), que es nuestra respuesta a la influencia de Dios. (El corazón ya se había mencionado en 2:10 como el lugar al cual entra la sabiduría.)

Lee Proverbios 3:13 al 18. ¿Qué recompensa viene con el don de la sabiduría?

La sabiduría se asocia con la vida y la salud (Prov. 3:2, 8, 16, 18, 22). Una de las imágenes es “el árbol de vida” (3:18), repetida varias veces en el libro (11:30; 13:12; 15:4). La metáfora alude al Jardín del Edén. Esta promesa no significa que la adquisición de la sabiduría nos dará la vida eterna; en cambio, la idea es que la calidad de vida con Dios, de la que gozaron nuestros primeros padres en el Edén, puede recuperarse. Cuando vivimos con Dios, obtenemos vislumbres del Edén; aún más, aprendemos a esperar la recuperación de este reino perdido (ver Dan. 7:18).

Lee Proverbios 3:19 y 20. ¿Por qué es tan necesaria la sabiduría?

La repentina referencia a la creación parece fuera de lugar en este contexto. No obstante, el uso de la sabiduría durante la creación refuerza el argumento del versículo 18, que asocia la sabiduría con el árbol de vida. Si Dios usó la sabiduría para crear los cielos y la tierra, la sabiduría no es un asunto trivial: la sabiduría es un asunto cósmico, y va más allá de los límites de nuestra existencia terrenal. La sabiduría también tiene que ver con nuestra vida eterna. Esta perspectiva está contenida en la promesa con la que concluye nuestro pasaje: “Los sabios heredarán honra” (3:35).


Viernes 2 de enero
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee “Buscad el tesoro”, Palabras de vida del gran Maestro, pp. 81-84; “Una bendición en el hogar”, Mensajes para los jóvenes, pp. 331, 332; “El estudio de la fisiología”, La educación, pp. 197, 198; y “Comentarios de Elena G. de White”, Comentario bíblico adventista, t. 3, p. 1.174.

“Los jóvenes necesitan comprender la profunda verdad fundamental de la declaración bíblica según la cual con Dios ‘está el manantial de la vida’ (Sal. 36:9). No solo es el Creador de todo, sino la vida de todo lo viviente. Es su vida la que recibimos en la luz del sol, en el aire puro y suave, en el alimento que fortifica nuestros cuerpos y sostiene nuestra fuerza. Por su vida existimos hora tras hora, momento tras momento. A menos que hayan sido pervertidos, todos sus dones tienden a la vida, la salud y el gozo” (Ed 197, 198).

“Muchos albergan la impresión de que la consagración a Dios es perjudicial para la salud y para la alegre felicidad de las relaciones sociales de la vida. Pero los que van por la senda de la sabiduría y la santidad descubren que ‘la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera’. Disfrutan de los gozos de los verdaderos placeres de la vida” (CBA 3:1.174).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. ¿Cuál es la diferencia entre sabiduría y conocimiento? ¿En qué forma puede alguien tener mucho conocimiento y no tener sabiduría? Después de todo, ¿quién no conoce personalmente, o por lo menos sabe de, personas con mucho conocimiento pero que parecen no tener sabiduría?

2. Medita en la idea del “temor de Jehová”. Si “en el amor no hay temor” (1 Juan 4:18), ¿cómo podemos temer a Dios y, con todo, amarlo? ¿De qué manera resolvemos la tensión entre la justicia y el amor en “el temor de Jehová”?

3. ¿Por qué ser “sabio en su propia opinión” es un estado muy peligroso, especialmente cuando consideramos cuán corrupto es el corazón humano, y cuán fácil es que racionalicemos cualquier conducta que deseemos? Piensa en los que han racionalizado las peores prácticas. ¿Cómo podemos asegurarnos de no hacer lo mismo?